La Huella Digital:
La huella digital es el rastro de información que dejamos en internet a través de nuestras acciones, como publicaciones, comentarios, búsquedas o interacciones en aplicaciones y sitios web. Este rastro puede ser activo o pasivo: una huella activa se genera cuando compartimos contenido intencionalmente (por ejemplo, subir fotos o escribir en redes sociales), mientras que una huella pasiva se crea sin nuestra intervención directa, como cookies que registran nuestras visitas a sitios web o datos de geolocalización.
Existen diversos ejemplos de huella digital, como correos electrónicos enviados, perfiles en redes sociales, historiales de navegación o compras online. Estas huellas pueden quedar almacenadas en plataformas como Facebook, Instagram, Google, Amazon o incluso en bases de datos gubernamentales.
El hecho de dejar una huella digital puede afectarnos de varias maneras, desde la exposición a publicidad personalizada hasta riesgos más graves como el robo de identidad o la violación de nuestra privacidad. Además, ciertos datos pueden ser utilizados en procesos de selección laboral o evaluaciones crediticias.
Para protegernos, podemos tomar medidas como ajustar los niveles de privacidad en nuestras cuentas, limitar la cantidad de información personal que compartimos, utilizar navegadores seguros con bloqueadores de cookies y mantener actualizados nuestros dispositivos y contraseñas. También es recomendable reflexionar antes de publicar algo en línea y ser conscientes de que todo lo que hacemos en internet tiene potencialmente un impacto duradero.
La identidad digital:
Es la representación de nosotros mismos en el entorno online, formada por toda la información que compartimos o que otros publican sobre nosotros, como fotos, comentarios, perfiles en redes sociales y participaciones en foros.
Para tener una identidad digital positiva , es importante ser conscientes de lo que compartimos y cómo nos comportamos en internet. Debemos destacar nuestros logros, habilidades y valores, mantener un lenguaje respetuoso y constructivo, y cuidar nuestra reputación al interactuar con otros usuarios. Además, es útil crear contenido que refleje nuestro lado más profesional y responsable.
Para evitar una identidad digital negativa, debemos pensar antes de publicar algo que pueda ser malinterpretado o dañino, tanto para nosotros como para los demás. Es fundamental no involucrarnos en conductas inapropiadas, como el ciberacoso, y eliminar o corregir cualquier contenido pasado que pueda afectar nuestra imagen. También podemos monitorear regularmente nuestra presencia en línea y ajustar la privacidad de nuestras cuentas para controlar quién tiene acceso a nuestra información. Así, construimos una identidad digital segura y favorable.